miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lunares de nuestro sistema de sanidad.

Sistema español: tendencias

  • A la desintegración del sistema público.
  • A la participación privada en la financiación.
  • Al crecimiento del sector privado.

Desafíos de los sistemas Sanitarios

  • Sistema sanitario sostenible.
  • Prevención y gestión integral de la enfermedad.
  • Mejora del acceso.
  • Cumplimiento corresponsabilidad.
  • Apuesta por las TIC.
El futuro inmediato en los próximos años y desde ahora es que el coste de la Sanidad va a ir aumentando a pesar del Plan que promueve el Gobierno para reducir el coste de los medicamentos, una de las partidas que más ocupa el presupuesto de la sanidad.
¿Aumentará el Gobierno los impuestos?
Para solucionar este déficit es muy probable que el Gobierno de Zapatero planee subir los impuestos para cubrir este agujero que se generará. Además, este impuesto podría ser finalista, es decir, la Administración podría decidir aplicar un impuesto dirigido exclusivamente a cubrir los gastos de la sanidad. Este hecho castigaría las rentas de siempre: las que pagan IRPF. Por lo tanto, de nuevo quedarían al margen los ricos, las rentas más bajas y los que ingresan en B, serán las clases medias las que soportarían la nueva carga.
¿Por qué existe un déficit estructural en la Sanidad pública?
La historia viene de atrás: a finales de la década de los noventa el estado descentralizó la sanidad pública y se inició un proceso de traspaso a las Comunidades Autónomas que son las que, en la actualidad, administran este servicio público. Los grandes déficits de las sanidades autonómicas son herederas de estas transferencias.
Actualmente, los pagos a los proveedores se pueden alargar del orden de casi 600 días y la media española es de 269 días (ver cuadro), muchas empresas optan por no trabajar con la Administración por esta razón. Finalmente las empresas privadas acaban siendo prestamistas de los gobiernos autonómicos con un crédito a muchos días vista y con un interés inexistente. La ley obliga a un límite legal de pago a proveedores de 60 días.
Cuando la sanidad estaba centralizada por el Gobierno estatal, históricamente tenía un cuantioso déficit cada año, pero ese déficit la Administración lo financiaba con deuda del Estado ya que el presupuesto anual que se destinaba a la Sanidad era estructuralmente deficitario. Este hecho no se corrigió y cuando se hicieron las transferencias a las Comunidades Autónomas, éstas mejoraron sus servicios haciendo crecer el déficit.
El copago sanitario reduce en un 10% las visitas al médico. En algunos países de la Unión Europea.
De aquí a diez años, el gasto sanitario español será de 135.000 millones de euros. Las visitas médicas en España son un 40% superiores a la media de la Unión Europea, lo que unido a la mayor esperanza de vida y el mayor gasto en fármacos dibuja un panorama muy complejo para mantener el actual sistema con sufi cientes recursos. En este contexto, no es de extrañar que debate sobre el copago sanitario ya haya comenzado.


Año a año, el déficit del sistema ha ido aumentado y ya puede superar los 10.000 millones de euros anuales. Ante este panorama, gobiernos como el de la Generalitat de Catalunya han comenzado a estudiar la posible introducción del copago sanitario según la renta y el patrimonio, o la potenciación de las mutuas privadas a través de desgravaciones fiscales. Un informe encargado por la Consejería de Salud de la Generalitat, que dirige Marina Geli, también apunta al cobro de los servicios no estrictamente sanitarios en los hospitales, relacionados con la comida o el confort. Los expertos que han realizado el informe también se muestran favorables a la subida de los impuestos para tabaco y alcohol como vía para financiar la asistencia sanitaria, que abogan porque siga siendo pública.

En un momento en que la hucha del Estado arroja desequilibrios del 11,2% del PIB, uno de los mayores de Europa, se impone una reflexión sobre el gasto y el ingreso.
La financiación sanitaria "va a ser el principal quebradero de cabeza en la vida política y social de nuestro país", dispara Luis Ángel Oteo, experto de la Escuela Nacional de Sanidad, adscrita al Ministerio de Ciencia.
Nadie quiere hablar de lujos ni de despilfarro. Porque la asistencia española es más barata que la media. Con 1.816 euros anuales per cápita proporciona una atención integral a toda la población. ¿Qué seguro privado ofrecería prestaciones similares a ese coste? Representa la mitad que en EE UU, cuyo sistema, privado, resulta más oneroso que el público.
El secreto del relativo bajo coste español reside en los salarios de los médicos, que suponen alrededor de la mitad de los gastos del sistema.
También hay quien sugiere que los pensionistas, exentos de cualquier aportación, sufraguen el medicamento como los demás en caso de gozar de rentas altas.
De momento, la alternativa más mencionada es el copago. No tanto como vía recaudatoria, sino más bien como un elemento disuasorio del uso excesivo del sistema. Un par de euros o tres, señalan sus partidarios, invitan a pensar dos veces si la visita al médico es necesaria. Muchos países europeos explotan este sistema, que suscita la siguiente objeción: "¿Y si quien realmente lo necesita no tiene ni para ir?", se pregunta Sánchez Maldonado. "El riesgo de expulsar a gente que lo necesite es grande", responde el secretario general de Sanidad.

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