El sector sanitario privado representa el 2,51% del PIB, comparable a otros sectores importantes de la economía nacional, como el de la energía o el de la agricultura. En el periodo 2006-2009 esta representatividad se ha mantenido.
El volumen de facturación es 27.517 millones de euros (datos de 2008) frente a los 22.821 de 2006 (datos de 2005), lo que revela un crecimiento acorde al crecimiento del PIB español en este periodo. El sector privado está en crecimiento en actividad y en volumen de negocio, aunque ello no significa crecimiento en rentabilidad de las empresas. La mayor facturación corresponde al CNAE 86.22, de actividades médicas especializadas, seguido del los CNAE 86.9 (otras actividades sanitarias) y 86.1 (actividades hospitalarias).
Ha habido un crecimiento real en estos tres años del 7,60%, lo que representa un promedio del 2,5% de crecimiento interanual. Esta tasa de crecimiento es, en promedio, muy similar a la que ha mostrado el PIB, lo que explica que el peso de la sanidad privada sobre el conjunto de la riqueza nacional se mantenga casi idéntico desde la primera edición del estudio.
El sector continúa mas atomizado que otros sectores empresariales en España. Esta constituido en 2009 por unas 117.000 empresas, un 15% más que en el Estudio anterior; de estas, aproximadamente un 60% funciona sin asalariados, y generan cerca del 40% de la facturación del sector.
El gasto sanitario en España sigue siendo bajo con respecto a los países de nuestro entorno, aunque la evolución en estos tres años ha sido de convergencia con el resto de la OCDE. Sin embargo, el peso de la sanidad privada sobre el conjunto del sector sanitario español (30%) sigue siendo alto en relación al resto de países europeos.
Las inversiones de la sanidad privada se han mantenido en constante aumento a lo largo de la década, alcanzando un máximo en 2007 (últimos datos disponibles) de 3.065 millones de euros. Esto pone de relieve el papel de la sanidad privada como motor de desarrollo y generación de empleo.
La distribución de la sanidad privada por Comunidades Autónomas se mantiene heterogénea. En conjunto persiste la clasificación en tres grupos de CC.AA., ya identificados en 2006, claramente diferenciados en función de la cantidad de empresas por 1.000 habitantes, muy correlacionados con el nivel socioeconómico de las CC.AA. El primer grupo lo constituyen Cataluña, Madrid, Baleares y País Vasco; el segundo grupo y más numeroso, la Comunidad Valenciana, Canarias, Aragón, Cantabria, Murcia, Asturias, Galicia, Andalucía, y el tercer grupo, La Rioja, Castilla y León, Ceuta y Melilla, Extremadura, Navarra y Castilla-La Mancha. Cabe destacar el progreso de Castilla y León y la situación especial de Navarra.
A la finalización del año 2009 trabajaban en la sanidad privada aproximadamente 340.000 personas, lo que supone un 1,82% de la población ocupada y un 30% del total de ocupación del sector sanitario. Este número de personas ocupadas se ha mantenido constante a lo largo de 2009, con las pequeñas variaciones estacionales que son habituales en el sector. La cifra supone un crecimiento del 15% respecto a 2006, destacando además el hecho de que se trata de un empleo cualificado y estable.
Entre los colectivos de la sanidad privada, los médicos siguen siendo obviamente los más representativos, incluso en hospitales. Aproximadamente 96.000 de los 215.000 médicos colegiados ejercen la sanidad privada, lo que supone la misma proporción (44%) que en el Estudio anterior. Este colectivo es el más interesado en la formación y en la calidad asistencial y su principal motivación para trabajar en la sanidad privada sigue siendo el ejercicio libre de la profesión, muy por delante de la obtención de ingresos adicionales. Sin embargo los médicos a menudo realizan horarios muy largos y disponen de poco tiempo para gestionar, aunque sí dedican tiempo para formarse. Esta falta de gestión es también una de las causas de la dispersión del sector y sigue siendo una gran debilidad de la sanidad privada. Sus razones de permanencia en la sanidad privada suelen ser el desarrollo profesional o la libertad de ejercicio más que otras consideraciones como el salario.
La enfermería (enfermeras y auxiliares) sigue siendo el segundo colectivo más abundante en sanidad privada y manifiestan un mayor descontento con sus condiciones salariales y laborales respecto de la pública y con el acceso a la formación técnica.
Los expertos en 2006 señalaban diversas tendencias, entre las que destacaban la previsión de crecimiento del sector, la escasez de profesionales sanitarios, especialmente en lo referente a médicos especialistas, y la necesidad de priorizar la motivación del personal. En 2009, a pesar del cambio de ciclo económico y todo lo que ello conlleva, estas previsiones se han cumplido de manera casi completa.
El impacto de la crisis económica en el sector ha sido menor que en otros sectores; si bien es cierto que la sanidad privada no ha sido inmune al fuerte deterioro del entorno económico del país, es necesario poner de relieve el importante componente anticíclico del sector y el efecto de los buenos resultados obtenidos en los últimos años.
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